El versículo nos recuerda que y son más valiosas que las riquezas materiales. En un mundo donde a menudo se mide el éxito por la acumulación de bienes, este pasaje nos invita a reflexionar sobre lo que realmente importa. La reputación, que se construye a través de acciones justas y un carácter íntegro, es un legado que perdura más allá de nuestras posesiones. La búsqueda de la debe ser nuestra prioridad, ya que es un reflejo de nuestra relación con Dios y con los demás. En conclusión, estos versículos nos ofrecen una guía práctica y espiritual para vivir en integridad y sabiduría. Nos invitan a valorar lo que realmente importa: nuestra relación con Dios y con los demás, y a actuar con prudencia y humildad en todas nuestras interacciones. Al hacerlo, no solo edificamos un carácter digno, sino que también reflejamos la luz de Cristo en un mundo que necesita desesperadamente su amor y verdad.
Preceptos y amonestaciones
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1
Vale más la buena fama que las muchas riquezas, y más que oro y plata, la buena reputación.
2 El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el Señor.
3 El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.
4 Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida.
5 Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas.
6 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.
7 Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.
8 El que siembra maldad cosecha desgracias; el Señor lo destruirá con el cetro de su ira.[1]
9 El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres.
10 Despide al insolente, y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos.
11 El que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey.
12 Los ojos del Señor protegen el saber, pero desbaratan las palabras del traidor.
13 "¡Hay un león allá afuera! dice el holgazán. ¡En plena calle me va a hacer pedazos!"
14 La boca de la adúltera es una fosa profunda; en ella caerá quien esté bajo la ira del Señor.
15 La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige.
16 Oprimir al pobre para enriquecerse, y hacerle regalos al rico, ¡buena manera de empobrecerse!
18 Grato es retenerlas dentro de ti, y tenerlas todas a flor de labio.
19 A ti te las enseño en este día, para que pongas tu confianza en el Señor.
20 ¿Acaso no te he escrito treinta dichos que contienen sabios consejos?
21 Son para enseñarte palabras ciertas y confiables, para que sepas responder bien a quien te pregunte.[5]
22
23 porque el Señor defenderá su causa, y despojará a quienes los despojen.
24
25 no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa.
26
27 porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes.
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2 El rico y el pobre tienen esto en común: a ambos los ha creado el Señor.
3 El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.
4 Recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida.
5 Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas.
6 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.
7 Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.
8 El que siembra maldad cosecha desgracias; el Señor lo destruirá con el cetro de su ira.[1]
9 El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres.
10 Despide al insolente, y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos.
11 El que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey.
12 Los ojos del Señor protegen el saber, pero desbaratan las palabras del traidor.
13 "¡Hay un león allá afuera! dice el holgazán. ¡En plena calle me va a hacer pedazos!"
14 La boca de la adúltera es una fosa profunda; en ella caerá quien esté bajo la ira del Señor.
15 La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige.
16 Oprimir al pobre para enriquecerse, y hacerle regalos al rico, ¡buena manera de empobrecerse!
Preceptos y amonestaciones
17 Presta atención, escucha mis palabras; aplica tu corazón a mi conocimiento.18 Grato es retenerlas dentro de ti, y tenerlas todas a flor de labio.
19 A ti te las enseño en este día, para que pongas tu confianza en el Señor.
20 ¿Acaso no te he escrito treinta dichos que contienen sabios consejos?
21 Son para enseñarte palabras ciertas y confiables, para que sepas responder bien a quien te pregunte.[5]
22
23 porque el Señor defenderá su causa, y despojará a quienes los despojen.
24
25 no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa.
26
27 porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes.
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